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El error de Darwin

Fuente :  http://www.isvara.org/forumes

Este artículo fue escrito por Bali Mardan Das, en la revista Atma- Tattva – Año 7 Nro. 3 – El error de Darwin. – pag.11 a 15.

Transcrito y enviado a nosotros gentilmente por Ana Lattour

En los últimos ciento cincuenta años, la expansiva actuación de la ciencia en casi todas las esferas de la vida, ha producido una revolución ideológica-revolución epitomizada en la teoría de la evolución de Charles Darwin. Aunque nunca se comprobó que fuera algo mas que una teoría, es aceptada como un hecho por millones de personas. Yo sugeriré una explicación diferente de evolución que es simultáneamente científica y teísta, y que no depende de los imperfectos métodos de especulación utilizados por Darwin. Debido a que este asunto del origen del hombre ha estado hasta la actualidad confinado en la literatura védica, originalmente escrita en sánscrito, el hombre de Occidente permaneció hasta ahora ignorante de su profundo significado.

Ciencia versus religión
A través de la Edad Media y del Renacimiento, la civilización Occidental mantuvo una firme fe en la existencia de un Dios Supremo, y la estructura de vida se fundamentaba en esta fe. Sin embargo, con el advenimiento de la Era de la Razón, la credibilidad del Cristianismo fue severamente puesta a prueba en el riguroso examen científico. Aun cuando muchos Cristianos vieron en los descubrimientos de las leyes científicas nuevas revelaciones de las glorias de Dios, las críticas de las investigaciones científicas dirigidas a las explicaciones presentadas en la Biblia sobre la creación, minaron la tradicional autoridad de la doctrina Cristiana.

La descripción literal de la Biblia en relación con el origen del hombre, fue presentada en varios ensayos en 1859, cuando Charles Darwin publicó “Sobre el origen de las especies”, un tratado destinado a probar la evolución gradual del hombre a partir de especies inferiores de vida. Antes de la época de Darwin, la doctrina de la Iglesia era expresada por autoridades tales como el Arzobispo Ussher, quien especificó que el mundo fue creado a las 09.00 de la mañana del día 23 de octubre del 4004 AC. Esta fecha fue calculada en los registros Bíblicos al remontar la historia hasta Adán y Eva, y desde allí a la creación cósmica. Sin embargo, los portavoces eclesiásticos tuvieron dificultades en refutar las explicaciones de amplio espectro de Darwin. Después de alguna resistencia inicial, la mayoría de aquellos que defendían la versión Bíblica de evolución, comprendió que el tiempo estaba cambiando las cosas y comenzó a alabar a Darwin por haber mostrado cuan inteligente era Dios por haber planeado la evolución de las especies desde las más bajas formas de vida hasta la forma de vida humana. No obstante, Darwin personalmente evito mencionar a Dios en sus escritos. Secretamente el admitía que: “Considero que todos los sentimientos humanos pueden atribuirse a algún microbio en el animal”.

Hacia fin del siglo XIX, los fundamentalistas, o sea aquellos que se adherían a la interpretación literal de la Biblia, siendo acorralados por los científicos, no pudieron defenderse más con sus interpretaciones literales de la Biblia, y así, las autoridades eclesiásticas trataron de ajustar la teología Cristiana al cambio científico. Una creciente comunidad de científicos materialistas consideró que era el momento más favorable para atacar la fe del hombre en Dios y establecer la ciencia como la nueva deidad, siendo ellos mismos los sacerdotes. Por ejemplo, en 1893, Ernst Mac dijo: “El concepto teológico de las cosas cedió ante una idea más rígida, siendo esto acompañado por un incremento en iluminación… la filosofía física de la teología es un logro inutil, una reversión a estados inferiores de la cultura científica”.

Hoy en día, las ideas de Darwin desempeñan una parte integral en muchas investigaciones científicas. Los bioquímicos y genetistas modernos, por ejemplo, han expandido el Darwinismo al producir una teoría de la existencia en la cual Dios se vuelve un extraño. Al prometerles vida creada en los laboratorios e inmortalidad dentro del cuerpo carnal, ellos convencieron al público de que el origen de la vida humana es un accidente molecular y que el hombre en sí no es otra cosa sino una compleja combinación de químicos.

Pero si nosotros examinamos la metodología de Darwin, descubriremos que sus conclusiones son menos científicas de lo que aparentan. Al establecer la teoría de que todas las formas de vida se desarrollan a partir de un remoto antepasado, Darwin decidió que alguna fuerza desconocida debe haberse combinado con el factor tiempo para causar la evolución de las diferentes especies de vida que vemos hoy en día. Él pensó que la etapa final de este proceso era el desarrollo del hombre a partir del mono. En los escritos de Thomas Malthus (un ensayo sobre población) Darwin encontró el mecanismo que aparentemente desarrollaba su fundamento conclusivo.

Malthus decía que los hombres y los animales se reproducen en progresión geométrica en tanto que la provisión de alimentos en el mundo incrementa solo aritméticamente. El argüía que si incluso una única especie de vida se reprodujese sin impedimentos, esta cubriría el mundo entero sin demora. (Los peces y los insectos depositan muchos miles de huevos). Malthus describió una constante lucha por la existencia en la cual la población de organismos es menguada, manteniendo así un equilibrio en la naturaleza. Darwin sugirió que la lucha por la existencia favorecía a ciertas variedades de vida, de entre las cuales sobreviviría la más apta, pudiendo ser medida esta adecuación teniendo en cuenta la capacidad de un organismo para obtener alimentos, defenderse y reproducirse. A este proceso él lo llamó “selección natural”, el cual supuestamente constituía el mecanismo natural equipado para conducir los cambios de las especies a lo largo del sendero evolutivo. Posteriormente, las teorías genéticas de Gregor Mendel y otros, proporcionaron las explicaciones acerca de como ocurrían las mutaciones.

En su diario, Darwin admite: “Una constante tendencia a llenar el amplio anhelo de conocimiento con hipótesis superficiales e incorrectas”. Esto sugiere que aun cuando la teoría de Darwin parezca utilizar bien los datos que consiguió reunir, se apoya tan solo en evidencias circunstanciales. Desde ese entonces, ni Darwin ni nadie más, observaron una transición directa de una especie a otra. Nadie jamás ha visto un padre de una especie dando a luz un descendiente que sea el comienzo de otra nueva especie. Lo máximo que Darwin pudo hacer fue declarar que tal evento debe haber ocurrido en el pasado. Él sintió que este era la única forma de explicar sus observaciones.

Sano y salvo
Descubrimientos tales como el “hombre de Pekín”, “el hombre de Neanderthal” y otros, cubrieron los títulos de los periódicos alrededor del mundo, siendo descritos como formas primitivas que precedieron al desarrollo evolutivo del hombre moderno. Tales declaraciones parecen ser más una propaganda que una verdad científica. Como podemos percibir a nuestro alrededor, las formas primitivas viven paralelamente con las formas más avanzadas. En una ocasión, los Darwinistas declararon que un pez primitivo, el Coelacanth, se encontraba extinguido por los últimos setenta millones de años. Pero en forma verdaderamente sorprendente el Coelacanth ha vuelto a aparecer sano y salvo en las aguas de Sudáfrica, siendo este idéntico a las formas fosilizadas que tienen cientos de millones de años de antigüedad. Existen muchos ejemplos similares, y en cada caso los científicos vuelven a arreglar expertamente sus teorías para que se adapten a las evidencias de mutabilidad.

Que el hombre primitivo haya existido en el pasado o exista en el presente, no indica que el hombre civilizado se haya desarrollado recientemente. La evidencia encontrada en los últimos años por el Dorctor Leakey en África, muestra humanos definitivamente más avanzados viviendo en época muy anterior a la de especies humanas menos evolucionadas, descubiertas en épocas recientes. No existe ninguna evidencia verdadera de que formas más elevadas hayan evolucionado de formas inferiores. Si en el futuro los científicos descubren los restos de tribus aborígenes del siglo XX en Nueva Guinea, ¿será este descubrimiento válido para que ellos concluyan que esta era la forma humana de vida predominante en tal siglo XX? Evidentemente, esto no es así, porque los aborígenes de Nueva Guinea tan solo representan una pequeña fracción de la presente raza humana.

Además, en la India, centro del antiguo mundo, el método civilizado de deshacerse de los muertos siempre ha sido el de cremar los cuerpo sin dejar, por lo tanto, ninguna evidencia disponible para la especulación de futuros paleontólogos. Los huesos excavados surgieron de las tribus aborígenes que vivían paralelamente a la avanzada cultura védica. De esta manera, las evidencias del Darwinismo, se apoyan en una muy delgada superficie de conjeturas empíricas. Definitivamente, no constituyen una evidencia.

Eslabones perdidos
La evidencia más famosa y obvia en contra del Darwinismo es la ausencia virtual de formas de especies intermedias, sean estas vivas o fosilizadas. Sin estos eslabones perdidos, no existe una cadena unificante a través de la cual la evolución pudo haberse llevado a cabo. En adición a esto, los Darwinistas no pueden explicar la evolución de los peces, de las aves, de los delfines o de las ballenas. El ornitorrinco Platypus y otras miles de criaturas maravillosas, también son un desafío a sus explicaciones. Algunas citas de los propios científicos revelan lo que es en sí la teoría de Darwin – Una afirmación anticientífica destinada a satisfacer las mentes de los ateos: “Los registros de fósiles no nos revelan cómo comenzaron a existir los peces… Solo podemos tratar de adivinar la manera en que se originó el primer pez” (Uri Lanhan, Los Peces).

“El origen de las aves es principalmente una cuestión de deducción. No existe ninguna evidencia de las transformaciones a través de las cuales un considerable cambio haya convertido a un reptil en un pajaro” (A.J: Marshal, Biologia y Fisiologia Comparada de las Aves).
Además de no haber pruebas de que las formas de vida inferiores hayan evolucionado a formas más complejas y avanzadas, la teoría de cambio por mutación, la cual había sido tan rápidamente aceptada, resultó en realidad ser errónea. El Dr. Alan Wilson, profesor de bioquímica en la Universidad de California en Berkeley, y el Dr. M.King, un investigador genetista, presentaron evidencia en la revista Science, ejemplar del 11 de Abril de 1975, de que esa teoría de cambio por mutación no puede responder por las mudanzas en las formas de vida que son necesarias para el desarrollo evolutivo. Los pilares del Darwinismo fueron así desmoronados, porque en la ausencia de una explicación válida de variación, toda la teoría de Darwin se vuelve absurda. El hecho real es que no hay evidencia sólida que apoye la evolución Darwiniana. Millones de personas la aceptan ciegamente sin atreverse a exigirle a la comunidad científica que presentó esta teoría, su sello de aprobación.

La perspectiva védica de la evolución
El error de Darwin fue minimizar su propia fragilidad humana. Sin considerar las limitaciones de sus propios sentidos y de su mente e ignorando la inevitable tendencia humana a ilusionarse y cometer errores. El engaño al público al declarar como un hecho real aquello que tan solo podría haber sido un intento de hipótesis. Para encontrar las explicaciones conclusivas del origen de las especies debemos aproximarnos a esa fuente de conocimiento que se encuentra más allá de las imperfecciones de nuestros minúsculos cerebros. Esta fuente infalible de conocimiento son las Escrituras Védicas, las cuales, siendo diferentes de los postulados especulados de los científicos empíricos, son directamente habladas por el propio Señor Supremo.

En la literatura védica encontraremos una sustancial explicación del origen de las diversas especies desde un punto de vista tanto teísta como también completamente científico. Los teístas de la época de Darwin no tenían argumentos científicamente viables con los cuales defender y explicar la creación divina. ¿Por qué la vida manifiesta tantos grados de variados organismos, desde la ameba más simple hasta el complejo ser humano? ¿Cuál es la relación entre vida humana y vida animal? En los Vedas se presentan las respuestas a estas preguntas.
Según la información védica, el cuerpo material es únicamente una cubierta temporal del alma eterna, un títere que baila por algún tiempo hasta que el alma transmigre para la próxima forma de vida. Esto es confirmado en El Bhagavad-gita, un manual para la vida espiritual hablado por el Señor Krishna (Dios) Mismo: “Así como en este cuerpo el alma encarnada pasa continuamente de la niñez a la juventud y luego a la vejez, de la misma manera el alma pasa a otro cuerpo en el momento de la muerte” (Bg. 2.13).

Se comprende que el alma, la chispa espiritual vital en cada cuerpo material, es el principio activo en el ciclo de nacimientos y muertes. La naturaleza del alma es descrita de la siguiente manera: “Sabed que aquello que se difunde por todo el cuerpo es indestructible. Nadie puede destruir a esa alma imperecedera. Únicamente el cuerpo material de la entidad viviente eterna, indestructible e inconmensurable está sujeto a la destrucción” (Bg. 2.17-18).

Los científicos no tienen acceso al conocimiento del alma a través de sus métodos de observación y experimentación empírica, ya que está explicado que el alma está fuera de la jurisdicción del mundo material y no puede medirse mediante los burdos instrumentos de nuestros sentidos. Los modernos Darwinistas presentan un antepasado común para todas las especies -un organismo unicelular con mínimas funciones vitales. Los Vedas también definen un origen para todas las entidades vivientes, sin embargo, la conclusión védica es que Dios es el origen de todas las especies. Como el Señor Krishna explica en El Bhagavad-gita: “Ha de saberse, ¡Oh, hijo de Kunti!, que todas las especies de vida aparecen mediante su nacimiento en esta naturaleza material y Yo soy el padre que aporta la simiente” (Bg. 14.4). “Yo soy la fuente de todos los mundos materiales y espirituales, Todo emana de Mí” (Bg. 10.8). Muchos actuales seguidores de Danrwin mantienen la idea de que la vida se originó accidentalmente en una inicial sopa química, pero cuando los científicos Védicos les preguntan de dónde surgió esa sopa -o el universo- los Darwinistas no logran responder. La teoría de la creación accidental del universo está simplemente basada en suposiciones improbables y en la poca buena voluntad para admitir la ignorancia existente.

Darwin presenta la teoría de que las variadas formas de vida evolucionan gradualmente de una forma a otra, en un gran período de tiempo. Sin embargo, los Vedas explícitamente describen el proceso por el cual todas las especies fueron creadas al comienzo del universo. Los Vedas clasifican 900.000 especies en la categoría de los acuáticos, 2.000.000 en las especies de las plantas y los árboles, 1.100.000 especies de insectos, 1.000.000 de especies en la categoría de las aves, 3.000.000 de especies de bestias y 400.000 especies de seres humanos. Los Vedas o afirman que todas las 8.400.000 especies de vida deban existir simultáneamente en un planeta en particular. Existen innumerables millones de planetas dentro de la creación de Dios y cada uno con las especies de vida apropiadas para su ambiente. El hecho de que una especie particular, tal como el dinosaurio, no sea más visible en la Tierra, no significa que no exista en algún otro lugar.

El mundo material es creado para una pequeña minoría de almas que se rebelan en contra de la supremacía de Dios. El Señor les proporciona un lugar donde ellos pueden actuar siguiendo sus fantasías como diminutos dioses de la esfera mundana. No obstante, al mismo tiempo, Dios les provee los medios mediante los cuales las almas caídas pueden revivir su conciencia divina y regresar al mundo espiritual.

El plan perfecto
La aparente falta de la misericordia de Dios en la naturaleza influenció a Darwin a no creer en un creador. El se lamentó así: “No puedo ver la evidencia de un designio benéfico”. En realidad, todas las miserias heredadas por las criaturas en este mundo, son en un sentido, una bendición, porque de esta manera, cuando la entidad viviente llega a la forma humana de vida, es inducida a preguntarse sobre cómo escapar de esta penosa situación. En tanto tratemos de explotar la naturaleza y permanezcamos ignorantes de nuestra verdadera posición espiritual, el sufrimiento existirá.

La evolución es el medio a través del cual el Señor Supremo lleva gradualmente a la entidad viviente el punto de conciencia plena y las variedades de vida son diferentes prisiones para el alma en su jornada a través de la esfera material. La evolución del alma culmina cuando ´3sta alcanza la forma humana de vida, donde uno puede ponerle fin al ciclo de nacimiento y muerte y entrar nuevamente al reino espiritual. Sin embargo, si alguien utiliza mal la forma humana de vida, negligenciando la cultura espiritual, deberá nuevamente descender a las especies animales, otra vez sujetándose al proceso evolutivo. Se afirma en el Braham-vaivarta Purana: “Uno alcanza la forma de vida humana después de transmigrar a través de 8.400.000 especies de vida mediante el proceso de evolución gradual. Esta forma de vida humana es echada a perder por esos tontos que no se refugian en los Pies de Loto de Govinda (Dios)”.

El destino de las personas que no utilizan apropiadamente la vida humana, también se describe en El Bhagavad-gita: “A aquellos que son envidiosos y malvados, que son los hombres más bajos de todos, Yo los lanzo perpetuamente al océano de la existencia material, en varias especies de vida demoníaca. Naciendo repetidamente entre las especies de vida demoníaca, esas personas nunca pueden acercarse a Mí. Gradualmente, ellas se van sumergiendo en los tipos de existencia más abominables que existen” (Bg. 16.19-20).

Los Vedas enfáticamente declaran que, habiendo alcanzado la muy rara forma humana, debemos aprovechar la oportunidad para indagar acerca de Dios, el origen de todo. La información más completa y autorizada acerca de Dios y Su creación, puede encontrase en los propios Vedas, y la esencia de la sabiduría védica está contenida en El Srimad-Bhagavatam y en El Bhagavad-gita. Esta literatura, por primera vez presentada en español sin adulteraciones por Su Divina Gracia A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada, le permite al investigador serio e inquisitivo tener una completa información teísta y científica sobre la creación del universo y el origen de las especies, dando instrucciones explícitas acerca de la manera en que se puede completar el proceso evolutivo volviéndose consciente de Dios en esta forma de vida humana.

Hare Krishna
Bali Mardan Das

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